Oportunidades selectivas

She-Migrator series
Writing for Human Rights and Ecology
Typewriter

Hoy solo tuve dos rechazos. Podrían haber sido muchos más, pero así transcurre la semana. Mi familia me pide resultados. Dos rechazos contra diez: ese es el resultado que no me da para vivir, pero es algo. Sobrevivo a 2, pero 10 ya me caen mal.

Durante mi desarrollo, casi no tenía ni idea de lo que era sacar una mala nota o no ganar un concurso, ya fuera deportivo, literario o de acceso a la universidad. En realidad, cuando perdí fue versus pura fuerza, no cerebro. No soy muy inteligente comparando al nivel universitario de mi pays de origen, pero versus al del pays de acogida si que se nota con facilidad conocimiento en plus. Simplemente, inviernos largos y falta de accesso a lo que sea lúdico hicieron que tener un libro en los manos era gran cosa. Nadie me pago classes, así que un libro bueno lo ley quizás 5 veces, a un momento llegas a memorizar aun discursos en otros idiomas que nunca antes escuchaste hablar.

Una vez completado mi desarrollo, la existencia empezó a volverse confusa y todo cambió por completo. La posibilidad misma de participar en un concurso se redujo repentinamente y pasó a depender de muchos factores.

Sin darme cuenta, me especialicé en el rechazo. Mis días, semanas, meses y ahora años me han traído la triste noticia repetida de no ser incluida en un programa de selección, inmediatamente después de postular, aun si solo presento mi candidatura a trabajos que podría realizar con los ojos cerrados.

Cuando tu vida era una competencia constante y siempre dependías de tu capacidad de aprendizaje y habilidades para aprobar estos exámenes, e incluso destacabas en las listas de admisión universitarias, ningún mensaje de rechazo y decision de non-inclusion no puede impedirte ver la ineficacia del programa de reclutamiento.

Viendo cuanta violencia doméstica hay y sin apenas saber algo diferente, soñando con tener una vida independiente, de escapar de depender de nadie, llegué al nivel de desarrollar mi propia forma de aprender que me permite aprobar exámenes con éxito, incluso si cambia el idioma o el nivel de dificultad. Rechazarme constantemente sin ninguna prueba solo sale en evidencia de que los reclutadores se pasan mas mirar fotos y perfiles online que el curriculum y experiencia de la gente, lo que nos da bastantes detalles de que no se enteraron mucho de lo que supuestamente estudiaron.

¿Cuántos títulos se necesitan para unirse a esta extraña sociedad? Para mí, aprender es como comer helado; no hay mayor placer; si tan solo la educación fuera más accesible y tuviera continuidad.

En realidad, sin el libre acceso a las bibliotecas y la investigación constante, el aprendizaje diario, incluso sin comer, my la implicación en proyectos interculturales y de inclusión social a través del arte, la literatura y de juego aplicado, que aparecen en mi currículum, habrían sido imposibles.

¿Cómo funciona la corrupción en el reclutamiento?

¿Por qué las personas cualificadas no son visibles?

¿Cómo es que se prefieren perfiles extremistas que pretenden saber qué hacer y en lugar de promocionar a gente capaz se hace mayor hincapié en llamarles raros?

Leave a comment